“Destino” - Cuento breve
Sube sin titubear la cima empinada.
Se dirige firme hacia la meta, que desconocida, se vislumbra solo desde la cumbre.
Ignora los vientos que vendavales, intentan desviarlo arrojándolo lejos.
Se apoya en los músculos de las piernas, pero más, en el deseo de su espíritu.
Puede verse a veces una lágrima que corre por el rostro arrugado. No se sabrá si fruto del viento o del dolor del alma.
Ha dejado atrás una estela de fracasos resonantes, duros, audaces; hermosos si distinto hubieran ocurrido las cosas.
Pero no cede la conciencia en su búsqueda milenaria, que a ella misma excede, generando con nuevos bríos sueños más portentosos que antes.
Al pisar la cúspide se expande gozoso y se abraza el mundo entero con el gesto.
Mira arrobado los colores del horizonte nuevo y se hinca en reverente signo.
Busca en el centro de sí mismo la claridad necesaria para entender aquello.
Con cierto pavor aguza la mirada. Esfuerza los oídos, atiende a la piel que sintiendo brisas se eriza.
No cabe duda. Se encuentra ante el destino; ante aquello que velado, alentaba cada proyecto.
Ráfagas de violenta comprensión surcan la mente, se conmueve el cuerpo y ríe el espíritu sobrecogido.
Es la muerte. Hermana, amiga, madre y compañera.
¿Quién más sino la muerte?
Gira el cuerpo extendiendo los brazos queriendo abarcar de un vistazo todo lo visible.
Plasma la mente una rápida y colorida biografía examinada a la luz del arrojo.
Liberado sale el espíritu, más feliz que nunca antes, al encuentro del ignoto origen.
Tags: cuerpo, cumbre, destino, espíritu, Mario Rovetto, mente, meta, muerte
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